Durante la Semana Santa las flores son el principal adorno de templos, pasos, tronos y figuras religiosas. Para el sector de la floricultura la temporada es muy importante. Según datos de la Asociación Española de Floristas (AEFI), lo que se vende en estas fechas representa un 10% de la facturación anual. Este cálculo es para las floristerías ubicadas en las zonas de tradición procesional.
En general, la floricultura en España es un motor económico silencioso pero vibrante. El país es el quinto mayor productor de flores de la Unión Europea. Lejos de ser solo un complemento estético, esta industria se ha tecnificado profundamente para convertir el clima mediterráneo en una ventaja competitiva global.
La geografía floral española se divide principalmente según el tipo de producto. En estas zonas se aprovechan los microclimas específicos. Andalucía es líder absoluto. Se trata del epicentro de la flor cortada, donde se concentra aproximadamente el 45% al 50% de la producción nacional. Destacan las provincias de Cádiz (especialmente Chipiona) y Sevilla, donde el clavel es el rey, ya que ocupa más de la mitad de la superficie dedicada a esta categoría.
Regiones potencia en floricultura
Por su parte, la Comunidad Valenciana se consolida como la potencia en plantas ornamentales de exterior. En 2025, lideró las exportaciones de esta categoría, lo que representó más del 54% del total nacional. Valencia y Alicante aprovechan su infraestructura de invernaderos para competir en calidad con el resto de Europa.
También, Cataluña (Maresme) es históricamente fuerte en planta ornamental. La región tiene un peso cercano al 38% del total nacional en esta categoría. Además, su cercanía a los mercados europeos facilita la logística de exportación.

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Murcia y Canarias son otras regiones clave para especies específicas. Por ejemplo, Murcia destaca en flor cortada (19% nacional). Mientras, Canarias mantiene una producción relevante de plantas tropicales y flores de exportación. Por otra parte, Galicia es referente en el cultivo de camelias y plantas de clima atlántico, con un crecimiento estable en el mercado de arbustos.
Retos del sector
El negocio floral en España atraviesa una fase de consolidación internacional. Según datos de la federación FEPEX, las exportaciones alcanzaron los 743 millones de euros en 2025. La cifra representa un crecimiento del 5% respecto al año anterior.
Sin embargo, a pesar del éxito, el sector enfrenta retos críticos. Uno de ellos es la dependencia de fechas clave. Es decir, gran parte del consumo nacional se concentra en eventos como el Día de Todos los Santos, Semana Santa, San Valentín o el Día de la Madre, lo que genera picos de demanda difíciles de gestionar.
Igualmente, el impacto climático es determinante. Fenómenos como la DANA en Valencia han demostrado la vulnerabilidad de las infraestructuras ante el cambio climático. También, la sostenibilidad es un desafío. Existe una presión creciente por implementar estrategias orgánicas y una gestión de plagas más ecológica para mantener el acceso a los mercados más exigentes de la UE.






