Desde este 2026 el Cuaderno de Explotación Digital (CEX) se emplea de forma obligatoria. Se trata de un registro electrónico oficial donde los agricultores españoles deben anotar todas las actividades, tratamientos químicos y abonos que realizan en sus fincas agrícolas. Este formato digital sustituye de forma definitiva a los antiguos libros y libretas de papel para centralizar la información fitosanitaria en una gran base de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
El CEX consiste en un software o aplicación informática conectada directamente con el sistema de la administración pública (SIEX). Para usarlo de forma correcta, el agricultor o su asesor agrícola debe registrar la información a través de varios pasos. El primero es identificar las parcelas. Para ello, el programa se sincroniza con el catastro y el SIGPAC para cargar de forma automática la superficie y el tipo de cultivo de cada finca.
Luego del registro, se procede a anotar las aplicaciones químicas en las tierras. Es decir, cada vez que se aplica un tratamiento contra plagas (fitosanitarios) o un abono (fertilizantes), se debe registrar la fecha, el producto comercial exacto utilizado y la cantidad por hectárea.
Una vez apuntadas en el cuaderno las aplicaciones se efectúa la validación técnica. Para ello, el software comprueba en tiempo real si el producto anotado está autorizado en España para ese cultivo específico. También, se verifica si se respetan las dosis máximas permitidas.
¿Cómo va la implementación?
La puesta en marcha del CEX estuvo sujeta a un calendario de implantación progresiva por parte del Gobierno para facilitar la adaptación del sector. Su entrada en vigor fue escalonada y las explotaciones más grandes y los invernaderos comerciales tecnificados fueron los primeros obligados a registrar sus datos digitalmente.

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Para la campaña actual de 2026, el cuaderno de campo digital ya es estrictamente obligatorio para prácticamente la totalidad de los agricultores españoles. En este sentido, solo quedaron exentas únicamente las explotaciones de dimensiones muy reducidas. Por ejemplo, los huertos de autoconsumo o pequeños productores con mínimo uso de químicos.
Utilizar el cuaderno digital en el campo tiene vinculación a las ayudas gubernamentales. Es decir, el uso correcto del CEX se convirtió en un requisito indispensable para poder cobrar las subvenciones directas de la Política Agraria Común (PAC). La herramienta está especialmente indicada en las primas de los ecorregímenes sostenibles.
Ventajas para los agricultores
Aunque su obligatoriedad generó descontento inicial por la carga administrativa, el uso del sistema digital aporta beneficios operativos directos al campo:
- Automatización y alertas. El sistema avisa si un agricultor va a cometer un error legal de dosis o si está usando un producto prohibido, evitando sanciones económicas graves.
- Control real de costos. Al tener digitalizados todos los gastos en abonos y tratamientos, el productor conoce al céntimo el coste de producción por hectárea.
- Simplificación de trámites. Al estar conectado con los registros oficiales, se reduce el papeleo a la hora de pasar inspecciones de calidad, auditorías de cooperativas o solicitudes de la PAC.






