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Para la campaña de 2026 de fruta de hueso España se ha consolidado como el principal productor de la Unión Europea. Así lo señalan datos del sector que prevén una cosecha que alcanzará los 1,51 millones de toneladas. La cifra representa un incremento del 6% en comparación con la temporada anterior.

Mediante un comunicado difundido en el portal de la agencia de noticias Efeagro, Cooperativas Agroalimentarias de España señaló que la recuperación de la fruta de hueso es significativa. Javier Basols, presidente del subsector, dijo que la mejora se debe “al invierno favorable y a la ausencia de accidentes climáticos graves (…) Aunque hemos tenido episodios de lluvias en floración, heladas y pedriscos puntuales, el sector llega a la campaña con una producción equilibrada y con expectativas razonablemente positivas”, aseguró.

La evolución estimada, según los datos recogidos por Cooperativas, indica que la nectarina lidera el mercado con casi 586.000 toneladas, un 3% más que el año pasado. Por su parte, la pavía crecerá un 9,5% hasta situarse por encima de las 316.000 toneladas. También, el melocotón registra un repunte del 3% con unas 311.000 toneladas acumuladas.

El paraguayo creció más

De las frutas de hueso el paraguayo protagoniza el mayor avance con una subida del 12%, alcanzando las 300.000 toneladas. Por otro lado, el albaricoque experimenta un ligero retroceso del 7% (110.120 toneladas), aunque se mantiene un 13% por encima de la media histórica reciente. También, la ciruela cae un 3% debido a problemas puntuales en el cuajado de los árboles en zonas como Extremadura y Cataluña.

Problemas a enfrentar

A pesar de las buenas cifras de recolección, las organizaciones del sector agrario como UAGA-COAG advierten de dificultades estructurales complejas.  Uno de los retos a enfrentar es la escasez de vivienda para los temporeros. Garantizar alojamiento digno a los miles de recolectores es un problema crítico.

Señalan que la presión inmobiliaria de otros sectores en las regiones rurales empuja a los productores a gestionar albergues municipales o buscar soluciones de habitabilidad de emergencia para no perder la cosecha en el árbol.  Por otro lado, no dejan de ser un desafío los gastos de insumos, energía y logística en constante alza.

Igualmente, los agricultores reiteraron los problemas que enfrentan por las restricciones fitosanitarias. Las normativas de la Unión Europea limitan más cada año el uso de productos químicos tradicionales para combatir plagas. Esto obliga a realizar inversiones urgentes en asesoramiento técnico avanzados y soluciones biológicas para cumplir las estrictas exigencias de seguridad alimentaria.