El laurel (Laurus nobilis) es parte de numerosas recetas culinarias y para muchos un infaltable en la cocina. También, en España, se trata de un cultivo con un pie en la tradición silvestre y otro en una industria técnica en expansión. Es por ello que representa una oportunidad de negocio para el sector de la agricultura.
Hablar de cifras exactas en el laurel es complejo. Esto ocurre porque, a diferencia del aceite de oliva o los cereales, no suele desglosarse de forma independiente en los anuarios estadísticos generales del Ministerio de Agricultura (MAPA). Sin embargo, si se cruzan datos de los principales productores y del mercado de plantas aromáticas, se puede dibujar un panorama muy claro.
El mayor productor de laurel en España es Galicia, si se toman cifras de producción estimadas de 2024 a 2025. Allí se gestionan unas 350 toneladas de laurel fresco al año. Estos números se traducen en unas 150 a 200 toneladas de producto seco final para uso alimentario.
Por otra parte, en Galicia, se estima que la recolección silvestre controlada aporta unas 2 toneladas anuales. En este sentido, el grueso del mercado depende ya de plantaciones gestionadas o de grandes recolectores profesionales.
Proyecciones de mercado
En el contexto del mercado global de la hoja de laurel se proyecta una expansión. Estimaciones señalan que tiene una valoración cercana a los 1.430 millones de dólares, según lo registrado en 2025. De esta forma se espera un crecimiento sostenido del 5,4% anual.

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Vale señalar, que el laurel no es un cultivo de dinero rápido para el agricultor. La planta tarda unos 3 a 4 años en dar su primera cosecha comercial. Sin embargo, se trata de una explotación que es extremadamente estable y de bajo mantenimiento una vez establecido.
Expertos del sector indican que en plantaciones intensivas bien gestionadas la producción puede alcanzar hasta 8 toneladas de hoja fresca cada 5 meses. Claro, esto ocurre una vez el árbol es adulto, que es aproximadamente a partir del quinto al séptimo.
Zonas españolas de producción
A diferencia de otros cultivos que se concentran en un solo punto, el laurel español se divide según su uso final:
- El norte húmedo (Galicia y Cornisa Cantábrica). Es su hogar ancestral. Aquí el laurel crece casi por castigo gracias a la humedad y las temperaturas suaves. En estas zonas predomina la recolección de ejemplares de gran tamaño, muchas veces integrados en cierres de fincas o pequeños huertos familiares, destinados principalmente al consumo doméstico y mercados locales.
- El Levante y la Región de Murcia. Es el epicentro de la producción industrial. Aquí el laurel se domestica en plantaciones intensivas. Gracias al riego controlado y a las horas de sol, se consiguen hojas con una alta concentración de aceites esenciales. Murcia, en particular, es un nodo logístico donde se procesa, seca y empaqueta para exportar.
- Andalucía (Cádiz y Málaga). La planta aprovecha los microclimas de las sierras con influencia atlántica. Aquí existen explotaciones que combinan el aprovechamiento forestal con el cultivo ordenado, lo que genera una hoja de gran calidad organoléptica.






