El sector del mango en España promueve una cruzada para evitar la recolección prematura de la fruta. La finalidad, es garantizar la calidad y el sabor del producto en el mercado europeo. Intertropic y la Asociación Española de Tropicales (AET) hacen un llamado a la responsabilidad compartida y controles estrictos para proteger el prestigio de la producción nacional.
Vale señalar que el mango español basa su competitividad en Europa en la proximidad geográfica. Esta situación, permite una maduración natural en árbol que supera en calidad a las importaciones sudamericanas. Para mantener este valor, la AET y la Interprofesional Intertropic exigen respetar los tiempos de recolección y cumplir con estándares mínimos de madurez del 15% de materia seca.
Los cultivos de mangos crecen entre un 3% y 5% anual, concentrándose en Málaga y Granada. En estas regiones sustituye al aguacate por sus menores necesidades hídricas. Y es en está zonas donde las organizaciones agrarias implementan controles estrictos de maduración para asegurar una calidad premium. Específicamente, se exigen parámetros técnicos mínimos de 7,0 grados Brix y 15% de materia seca (en variedades tardías) para evitar la recolección prematura.
Con un consumo interno bajo (500-600g por persona) frente a mercados como Portugal, el sector ve un gran margen de crecimiento a través de la calidad. La campaña actual busca estabilidad tras un año excepcional, priorizando el equilibrio entre rentabilidad y valor en origen. Por otro lado, datos señalan que el mango cuenta con una superficie de producción de unas 5.000 a 5.500 hectáreas, liderado por la variedad Osteen.
Grandes retos
Es importante señalar que la producción de mango español afronta transformaciones estructurales críticas para mantener su ventaja competitiva frente a terceros países. Estas son:
1-. Inestabilidad climática
La irregularidad de las lluvias y la sequía prolongada en el sur de Andalucía han demostrado ser el factor limitante más grave. Por ello, el sector demanda con urgencia nuevas infraestructuras hídricas y planes gubernamentales eficientes para garantizar la estabilidad del riego, mitigando así las fluctuaciones extremas de volumen entre campañas.

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2-. Recolección prematura
Existe una lucha activa liderada por organizaciones del sector (como la Asociación Española de Tropicales) para erradicar la recogida del mango antes de su punto óptimo de maduración. Esto ocurre porque el valor del producto español reside en madurar en el árbol y ser transportado por vía terrestre, por lo que vender fruta verde pone en riesgo la reputación e imagen premium del origen nacional.
3-. Escasez de mano de obra
Los agricultores señalan una creciente dificultad para encontrar personal cualificado disponible durante los periodos críticos de recogida y manipulación en los almacenes. Esta falta de relevo generacional y de trabajadores disponibles compromete los costes operativos del sector.
4-. Diversificación de mercados exteriores
A pesar del fuerte posicionamiento dentro de la Unión Europea, el sector afronta el reto de expandir sus fronteras hacia destinos asiáticos y de Oriente Medio (como Japón, Corea del Sur o los Emiratos Árabes). La finalidad es reducir la dependencia del mercado comunitario y gestionar los picos de oferta estacionales.
5-. Brecha de precios y rentabilidad
Los productores denuncian de forma reiterada la gran diferencia económica existente entre los bajos ingresos recibidos en origen y los precios finales que el consumidor paga en los lineales de los supermercados. Por ello, se exige un cumplimiento más riguroso de normativas como la Ley de la Cadena Alimentaria.






