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En España, el sector de la trufa negra (Tuber melanosporum) aporta aproximadamente el 50% y hasta el 60% de la producción global. Estas cifras hacen de la nación la principal potencia mundial del rubro. Sus productores han sufrido altibajos, pero este año la campaña culminó con “muy buenas perspectivas”, señalaron voceros del sector a la agencia de noticias Efeagro.

La posición dominante de la trufa es el resultado de la profesionalización de los cultivos. Esto es evidente en áreas clave como Teruel, Soria y Huesca, que han pasado de la recolección silvestre a plantaciones tecnificadas con riego y plantas micorrizadas. En este sentido, la campaña 2025-2026 muestra una notable recuperación en el volumen de cosecha, aunque con matices comerciales importantes.

El año 2024 fue de baja productividad (alrededor de 92 toneladas de trufas negras). Sin embargo, la temporada actual se perfila como una de las más abundantes de la historia, con cantidades estimadas de entre 150 y 160 toneladas. La provincia de Teruel, y especialmente el municipio de Sarrión, se mantiene como el epicentro de la producción y exportación nacional.

Productores explican que la campaña ha terminado con valoraciones mixtas. Mientras, algunas zonas como Teruel han gozado de abundancia por las lluvias estivales de 2025, otras como Soria han tenido un final más complicado con ejemplares más pequeños y escasos hacia marzo de 2026.

Foto: Pexels.com

Rentabilidad: el impacto del exceso de oferta

La rentabilidad del cultivo ha experimentado una presión extrema en el inicio de 2026 debido al aumento masivo de la oferta. El valor en origen de la trufa negra ha sufrido un descenso histórico. El hongo pasó de cotizaciones de 700-800 €/kg en campañas previas a niveles de entre 125 y 150 €/kg en los picos de esta temporada.

Aunque al detalle en mercados especializados como el de Graus (Huesca) los precios suelen ser más resistentes, el mercado mayorista ha visto una caída de hasta el 70%. También, influye la dependencia exterior.  España exporta la gran mayoría de su producción, principalmente a Francia. Al haber una producción alta tanto en España como en el país vecino, la demanda internacional de la trufa negra ha sido menos agresiva, empujando los precios a la baja.

Buena noticia

Recientemente, el Gobierno aprobó “una nueva normativa que obliga a diferenciar si un producto tiene trufa o solo ‘aroma a’ o ‘sabor a’”, reseñó Efeagro en su portal web. Se trata de una exigencia por la que clamaban los productores, así que aplaudieron la medida.  Existe una gran preocupación por los productos procesados que utilizan aromas sintéticos para imitar la trufa negra, por lo que consideraban que había fraude en el etiquetado.