España ya tiene consolidado su liderazgo mundial en la exportación de caqui. El cultivo de esta fruta, está fuertemente arraigado en la Comunidad Valenciana, pero además ya posee una presencia creciente en regiones como Andalucía y Murcia. Este fruto experimenta una transición marcada por retos sanitarios y climáticos que condicionan directamente los resultados económicos de los productores.
Aunque el sector del caqui enfrenta una notable reconfiguración en sus márgenes de beneficio, no deja de ser una buena alternativa para los agricultores. Durante los últimos años, la extensión dedicada a este frutal ha registrado un descenso moderado. De las 18.500 hectáreas contabilizadas previamente en el territorio nacional, la superficie actual se sitúa en torno a las 14.000 hectáreas. Esta reducción responde principalmente al abandono de parcelas afectadas por dificultades en el manejo agrícola o por la búsqueda de alternativas de cultivo.
En cuanto al volumen de la cosecha, las estimaciones para la campaña actual muestran variaciones geográficas y temporales significativas. La Comunidad Valenciana concentra más del 85% de la producción nacional. La variedad más cultivada en esa zona es la “Rojo Brillante”.
Esta temporada los valencianos prevén alcanzar una recolección cercana a las 240.000 toneladas de caqui. No obstante, las proyecciones globales a nivel nacional han tendido a ajustarse a la baja debido a una merma en los rendimientos por árbol en determinadas comarcas.

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Factores que condicionan la rentabilidad
La viabilidad financiera del caqui se encuentra sujeta a una dualidad: la sólida demanda exterior y el incremento en los costes operativos en origen. Son varios los factores que influyen en el balance económico del sector. Uno de ellos es la presión fitosanitaria y destríos.
Por ejemplo, la proliferación de plagas como el cotonet y la mosca blanca ha elevado el volumen de caqui no comercializable o destinada a subproductos. Este escenario obliga a realizar mayores inversiones en tratamientos de campo. La mencionada situación se suma al comportamiento de los precios que enfrentan los agricultores.
En las operaciones de mercado abierto, las cotizaciones en origen del caqui para el productor oscilan en una franja media de 0,40 a 0,50 euros por kilo. Este nivel de precios de 2026 supera los registros de periodos anteriores. Sin embargo, el incremento no siempre logra compensar el alza en los costes de los insumos y la menor cantidad de kilos limpios recolectados.
Posicionamiento internacional
En el ámbito de la comercialización internacional el caqui maneja cifras prometedoras. En este sentido, el valor unitario de exportación del producto español mantiene una tendencia al alza y supera los 1,50 euros por kilo en los mercados de destino. Esto reafirma el carácter netamente exportador de la actividad.
Es muy cierto que existe una inestabilidad de los ingresos derivados de la venta en fresco de primera categoría. Pero, para solucionar el problema centros de investigación y cooperativas impulsan el desarrollo de tecnologías postcosecha. Igualmente, se promueven alternativas industriales, tales como el secado de la fruta, con el propósito de optimizar el aprovechamiento total de las cosechas y asegurar la sostenibilidad económica del sector a largo plazo.






