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Reducir el impacto ambiental de la agricultura es un tema prioritario. Uno de los factores más debatidos es el empleo de fertilizantes químicos en los cultivos. Son varias las regulaciones europeas que buscan mitigar o eliminar estas prácticas que contribuyen al cambio climático. La alternativa más ecológica y sostenible son los abonos orgánicos.

Se le denominan abonos orgánicos a los fertilizantes que se elaboran sin productos químicos y a partir de materia orgánica. Ésta última puede ser de origen animal o vegetal. Nutrientes como el potasio, fósforo y nitrógeno se liberan y enriquecen la tierra. Igualmente, conservan mejor la humedad, lo que ahorra el empleo de agua para el riego. El resultado son plantas más sanas.

Para Greenpeace las mencionadas prácticas ecológicas y sostenibles en el campo mejoran la producción. “A nivel mundial, la agricultura ecológica puede producir un promedio de aproximadamente un 30% más de alimentos por hectárea que la agricultura convencional. Al no emplear insumos químicos que son muy contaminantes, puede permitir un importante ahorro a los agricultores”, Asegura la organización.

Son varios los tipos de abonos orgánicos que existen. Según la Asociación Española de Centros de Jardinería (AECJ) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los tipos más comunes son:

Foto: Pixabay.com

Abono verde. Es la técnica más recomendada para las grandes explotaciones. Consiste en sembrar y cultivar plantas para luego voltearlas e integrarlas al suelo para nutrirlo. Por ejemplo la alfalfa y otras leguminosas que primero protegen la tierra y luego de incorporarlas a ella mejoran su condición biológica, física y nutricional.

Compost. Es el más empleado en la jardinería doméstica, aunque también se usa en explotaciones agrícolas. De forma casera se hace tras recolectar desechos vegetales que al descomponerse se convierten en humus. Para ello se pueden emplear restos de hortalizas, verduras, cáscaras de frutas, hojas, hierbas, conchas y cáscaras de huevos, entre otros.

Estiércol. El excremento animal cuando se fermenta es rico en nitrógeno. Lo ideal es usar la versión comercial pues posee control sanitario. También debe ser maduro, pues fresco puede quemar las plantas.

Turba. Esta se obtiene en las tuberas donde se fosilizan y acumulan. Está compuesta por ceniza, materia orgánica y agua. Cuanto más obscuro es su color significa que es más alto su contenido de carbono.

Guano. Es una mezcla de excrementos secos de murciélagos, aves marinas y focas. Es alto en fósforo, potasio y nitrógeno. Es el abono más completo y nutritivo que se utiliza en la agricultura ecológica. Un país ´productor de guano destacado es Perú, en Latinoamérica.