El cultivo de linaza o lino está históricamente ligado a la industria textil en España. Sin embargo, hoy vive un renacimiento impulsado por su valor nutricional y su versatilidad industrial. Es por ello, que los productores agrícolas tienen grandes expectativas para su expansión en el país.
A diferencia de otros cultivos más exigentes, el lino destaca por un ciclo biológico corto. El mismo, completa su ruta de la semilla a la cosecha en aproximadamente 100 días. Un punto a favor para los agricultores en cuanto a la rentabilidad.
En la península, la ventana principal de siembra se abre entre finales de marzo y principios de mayo. No obstante, dependiendo de la climatología regional, existen variedades de invierno y de primavera-verano. Aunque Francia lidera la producción europea, en España el cultivo está recuperando terreno. Especialmente, ha crecido en zonas con suelos ligeros, fértiles y bien drenados.
Recomendaciones para la siembra
Expertos, aconsejan una siembra superficial (entre 2 y 3 cm) para facilitar la emergencia de las plántulas. Las dosis varían según el objetivo. Los linos destinados a semilla (oleaginosos- linaza) requieren de 60 a 80 kg/ha. Por su parte, para los textiles suben hasta los 100-120 kg/ha para forzar tallos más finos y largos.
En cuanto a la técnica, es común la siembra en líneas con una separación de 20 a 30 cm. Un rasgo curioso es que, al contacto con la humedad, la semilla genera un mucílago que la adhiere al suelo. Esta capacidad la protege de ser arrastrada o consumida por insectos.

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Zonas de cultivo en España
- Existes varias zonas que son de interés para los linares en suelo español. Actualmente, existen proyectos de recuperación en áreas con tradición histórica como Castilla y León (Segovia) y acciones de rescate cultural en Canarias (Tenerife).
- El rendimiento del lino es satisfactorio. En condiciones óptimas de primavera, se pueden alcanzar rendimientos de entre 1,7 y 2,3 toneladas por hectárea. En relación a su manejo, aunque es un cultivo poco competitivo frente a las malas hierbas, en años secos muestra una notable capacidad de supresión de estas.
Mercado en crecimiento
El mercado de la linaza no se limita ya al aceite industrial o la fibra. La demanda actual de la semilla está fragmentada en sectores de alto valor. Uno de ellos es para la alimentación humana, pues es consumida como semilla entera, harina o brotes.
En la nutrición animal la linaza también es muy valorada. Se utiliza en dietas de ganado para mejorar el perfil lipídico de carnes y leches. Por otro lado, otro rasgo importante es su sostenibilidad. Al ser un cultivo rotativo que no agota el suelo más que un cereal convencional, encaja en los nuevos esquemas españoles de agricultura diversificada.






