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Los paneles solares son una herramienta para producir energía ecológica. Su uso en la agricultura se ha popularizado ante los beneficios que genera. Colocar paneles elevados sobre los cultivos genera electricidad y alimentos en el mismo terreno. Ahora, también se revela que favorece a los trabajadores.

Durante el congreso de la American Geophysical Union (AGU) de 2025, se presentó una investigación sobre la agrivoltaica (como se denomina al sistema). Explicaron que los paneles solares mejoran de manera notoria y palpable la calidad de vida de quienes laboran en los campos. Aseveraron que no se trataba de una teoría, sino de una experiencia del día a día.

Para realizar el estudio analizaron una explotación con el sistema agrivoltaico en Colorado, Estados Unidos. En la finca denominada Jack’s Solar Garden, los paneles que usan dan franjas sombreadas que varían durante el día. “Esa sombra, aparentemente sencilla, se traduce en menos carga térmica, menos fatiga acumulada y una jornada más llevadera para quienes pasan horas recolectando, agachándose, cargando cajas. Cosas básicas”, reseña la nota publicada en el portal web ecoinventos.com.

Foto: Pexels.com

A menudo, los estudios sobre los paneles solares en la agricultura se centraban en el rendimiento. Es decir, la sostenibilidad agroalimentaria se enfocaba en la eficiencia del uso de los recursos. Sin embargo, muy poco se investigaba sobre las personas que mantienen el sistema. De allí la importancia de lo que revela la investigación.

En los campos donde se utiliza la agrivoltaica los paneles se ubican a una altura que permite que pasen personas y maquinaria ligera. Éstos tienen separaciones que permiten pasar la luz que requieren los cultivos. El sistema reduce la evaporación, cuida las plantas del exceso de sol y cuando hay frío retiene parte del calor nocturno.

Patrones de conducta de los trabajadores

Talitha Neesham-McTiernan, de la University of Arizona, lideró la investigación. Ella contó que por cuatro años hizo trabajo de campo y detectó un patrón. “Tanto agricultores como personal de investigación organizaban su trabajo buscando la sombra de los paneles en las horas más duras. No era casualidad. Era supervivencia cotidiana”.

Los científicos recogieron testimonios en los campos. Descubrieron varias coincidencias en puntos clave. El primero fue que la sombre reduce el castigo del sol en horas de más calor. El segundo se refiere al agua, pues las botellas que colocan bajo los paneles conservan su frescura por más tiempo, lo que previene golpes de calor; y tercero, generan alivio mental. “Saber que hay sombra cerca reduce el estrés, permite pausas breves, apoya el cuerpo”.