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Se estima que para la próxima semana se sembrarán unas 6.500 hectáreas de plantones de tabaco. Esta extensión de superficie representa un nuevo incremento para el sector. “La Organización Interprofesional del Tabaco de España (Oitab) ha registrado para esta campaña la contratación en Extremadura de 23,69 millones de kilos -723.650 kilos más que en 2025- entre los productores y las empresas de primera transformación”, Señala una nota publicada en el portal web de la agencia de noticias Efeagro.

Son varias las firmas que se han comprometido a elevar su compra de tabaco. Este incremento es una noticia positiva para los productores quienes también aumentaron el cultivo de la planta. Por ejemplo, la asociación cooperativa con mayor producción dijo que sembrarán “6.496 hectáreas, cerca de un 7 % más que el año pasado”, aseguró Efeagro.

Es importante destacar, que el cultivo de tabaco en España es un sector altamente especializado y concentrado geográficamente. Este actúa como un motor económico vital para regiones muy específicas. Además, el país es el principal productor de tabaco de la Unión Europea.

Extremadura es potencia

La actividad tabaquera nacional se caracteriza por una concentración casi total en una sola región: Extremadura. Allí se concentra el 99% de la producción española. El cultivo se asienta principalmente en el norte de la provincia de Cáceres, en las comarcas de los valles de los ríos Tiétar, Alagón y Jerte.

Foto: Pexels.com

En 2024 se dedicaron unas 6.121 hectáreas a la siembra de tabaco en Extremadura. La variedad predominante es el Virginia (tabaco rubio), que representa cerca de dos tercios del total, seguida por el Burley.

El sector del tabaco genera un impacto total de 126 millones de euros en la región extremeña y sostiene cerca de 2.000 empleos directos. Además, España exporta el 74% de su producción.  Sin embargo, a pesar de su liderazgo productivo, el cultivo enfrenta desafíos estructurales y regulatorios significativos.

Retos del sector

  • Presión regulatoria y fiscal. La Unión Europea y el gobierno español impulsan normativas cada vez más estrictas para el control del tabaquismo. Esto incluye actualizaciones en la fiscalidad que podrían incentivar el comercio ilícito si las subidas son muy bruscas.
  • Sostenibilidad y costes. El encarecimiento de la energía y los insumos industriales presiona la rentabilidad de las explotaciones. El sector responde con inversiones en energías renovables y prácticas de gestión más eficientes para asegurar su viabilidad a largo plazo.
  • Reducción del consumo. El descenso global y nacional en el consumo de tabaco (que en España alcanzó en 2024 su mínimo histórico del 36,8% de prevalencia anual) obliga al sector a adaptarse a un mercado en contracción.