Hoy, 19 de septiembre, se celebra el Día Mundial del Aperitivo. En España, se trata de un hábito culinario que es parte de su idiosincrasia. Tapear, es decir, comer un bocado, beber una copa o cañas antes de la comida es todo un ritual social.
Según datos publicados por la agencia de noticias Efeagro, durante el primer trimestre de 2025, comer fuera del hogar creció un 3,4%. En estas salidas el aperitivo o tapa es infaltable. El mismo representa más que un bocadillo, se trata de una manera de encontrarse y relacionarse socialmente.
El aperitivo español es muy amplio. Este va “desde la clásica caña de cerveza acompañada de unas aceitunas o unas patatas bravas, hasta el vermut servido con sifón y una selección de tapas, el aperitivo refleja la esencia de la vida española: disfrutar, compartir y alargar la conversación antes de sentarse a la mesa”, explica el portal especializado Excelenciasgourmet.com.

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Las tendencias en el abreboca varían por comunidad. Por ejemplo, en Barcelona y en Madrid el vermut causa furor, mientras que en Andalucía las tapas son reinas.
Ciudades como Madrid y Barcelona han convertido la hora del vermut en un fenómeno cultural, mientras que, en regiones como Andalucía, el aperitivo se asocia inseparablemente a las tapas. Cada comunidad celebra el aperitivo de forma particular, sin embargo, comparten su espíritu, un lazo fuerte entre lo gastronómico y lo social. Esta tendencia culinaria ya es global.
Los aperitivos también se han convertido en vitrina de la gastronomía española. Tal es así, que este escaparate hace el papel de embajador culinario. “Productos como el jamón ibérico, las anchoas del Cantábrico, las croquetas, las gildas o las conservas gallegas se disfrutan en formato pequeño, mostrando la riqueza de la despensa española. No es casualidad que muchos visitantes extranjeros se sorprendan más por esta tradición que por la propia comida principal”, aseveró la página web Excelenciasgourmet.com.






