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El turismo rural en España ha pasado de ser un sector de nicho a consolidarse como un pilar fundamental de la economía turística nacional. Su auge comenzó tras la pandemia de COVID-19, pues funcionó como un catalizador. Los viajeros buscaron destinos no masificados y espacios abiertos. Esto permitió que el turismo rural resistiera mejor la crisis que el modelo tradicional de “sol y playa”.

En 2025 las pernoctas rurales crecieron un 1,22%. Así lo informó el Instituto Nacional de Estadística (INE), detalló una nota publicada en el portal web de la agencia de noticias Efeagro. El ente dijo que en total se registraron 12.875.052 pernoctaciones en ese tipo de alojamientos.

El INE también señaló que el precio de los alojamientos rurales subió 8,85 %, en 2025. El mercado tuvo “una evolución similar tanto en la tarifa de fin de semana como en el resto de los días”, señaló la Encuesta de Ocupación del instituto. La región donde más se incrementó la tarifa fue Andalucía (24,35%). Mientras, la comunidad donde más bajó el precio fue en Cantabria (4,83 % menos que en 2024).

Quienes más visitaron los pueblos rurales para hacer turismo fueron los residentes españoles. 3.615.735 ciudadanos locales visitaron estos parajes en 2025. En cuanto los viajeros extranjeros que hicieron turismo rural el año pasado la cifra fue de 1.172.263 personas. La cantidad representa una disminución de 3,21 % en relación a 2024.

Foto: Pexels.com

Estabilización y tendencias

Vale recordar que 2024 fue año récord para el turismo rural español. Durante ese periodo el sector experimentó un crecimiento del 18%. Además, el gasto medio por persona y día aumentó un 7,6%, alcanzando los 91 euros.

En 2025 y para 2026 el sector prevé estabilización y desafíos. Tras años de crecimiento récord, los datos más recientes indican una moderación. El año 2025 cerró con una pérdida de viajeros del 15% en algunas zonas, debido al enfriamiento de la demanda local y la vuelta a los viajes internacionales masivos.

Este año el turismo rural apuesta por el uso de IA y Big Data. La idea es predecir la demanda y personalizar la experiencia del cliente a través de plataformas como el Observatorio de Turismo Rural. Además, hay una tendencia al turismo regenerativo y sostenible. Ya no basta con no dañar el entorno; los viajeros buscan proyectos que revitalicen la “España vaciada” y generen empleo local.