La campaña 2025 del ajo ha cerrado como “estable”, según la superficie de cultivo. Así lo informó la Asociación Nacional de Productores y Comercializadores de Ajo (ANPCA), que además lamentó que a pesar de lo cultivado se registró un 15% menos en la producción. Las declaraciones la hicieron el viernes en la apertura de la LI Feria Internacional del Ajo en Las Pedroñeras (Cuenca).
La asociación explicó que la reducción productiva del ajo, en comparación con 2024, se debió a “factores ambientales y estructurales”. La baja no fue porque se redujo la superficie de cultivo sino a que los bulbos cosechados tenían un calibre menor. Esto ocurrió por la influencia de un clima adverso, reseñó la agencia de noticias Efeagro en su portal web.
ANPCA difundió una nota de prensa sobre la producción del ajo español en la actual campaña. Explicaron cómo el clima influyó en la merma de la cosecha. “La falta de horas de luz durante un marzo especialmente lluvioso, unida a temperaturas anómalamente bajas hasta mediados de mayo, han condicionado el desarrollo vegetativo del cultivo”, aseveró.

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Las tierras dedicadas a la siembra de ajo morado volvieron a disminuir. Respecto al año pasado esta superficie bajó un 8%. La situación tiene preocupados a los integrantes de ANPCA. Advirtieron que la tendencia a bajar es mayor frente a otras variedades de ajo.
El calibre del ajo morado también fue menor esta campaña. Las razones están ligadas a un alza brusca de la temperatura que empezó a mediados de junio. La situación hizo que se precipitara el fin del ciclo del bulbo en las principales regiones productoras de España, como por ejemplo Castilla-La Mancha. Las plantas no pudieron obtener su máximo desarrollo. Sin embargo, la asociación aseguró que la calidad final fue “notable”.
Los productores de ajo afirmaron que a pesar de las dificultades la calidad es “incuestionable”. También, advirtieron que “las condiciones de manejo del cultivo siguen deteriorándose año tras año, y la disponibilidad de materias activas fitosanitarias eficaces es cada vez más escasa”. Igualmente, destacaron las fallas estructurales que les afectan. “El aumento sostenido de los costes salariales y de insumos agrícolas, los robos en campo, cada vez más frecuentes y organizados, y la reducción de disponibilidad de terrenos adecuados para el cultivo”, indicó ANPCA.






