La campaña de Tabaco puede ser buena en calidad y cantidad. Así lo expresó en una entrevista para la agencia de noticias Efeagro Fernando Vaquero, director de la Organización Interprofesional del Tabaco de España (Oitab). Aunque las lluvias retrasaron la siembra de la planta, sus previsiones estiman que se dediquen 6.400 hectáreas al cultivo, casi 400 mil más que las del 2024.
Datos de la Oitab indican que unos mil agricultores decidieron sembrar tabaco. Un 98% de la superficie cultivada en el país se halla al norte de Cáceres. En cuanto a las ventas, la estimación es que se comercialicen 23.077.673 kilos. De concretarse la cifra, representaría 840.039 kilos más que lo vendido el año pasado, es decir un alza de 3,77 %.
La organización explicó que el principal comprador es la empresa Cetarsa. Esta compañía española de primera transformación adquirirá 15.585.293 kilos, que equivale a un 0,73% más de lo que compró en 2004. Le siguen “las italianas Mella (3.741.085) y Deltafina (3.668.995). Mella ha superado este año las contrataciones de Deltafina, cuando el año pasado esta última contrató 507.245 toneladas más que la primera”, reseñó Efeagro en su portal web.

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En España se cultivan diversas variedades de tabaco. La más plantada es la tipo rubio Virginia, de la cual se prevé una cosecha de 22.643.373 kilos para 2025. Luego figuran la tipo Burley (empleada para fabricar cigarrillos negros y rubios), con 292.000 kg; la Kentuchy (que se usa para aromatizar a los rubios) con 82.300 kg y la Havana (utilizada para la capa exterior de puritos y puros) con 53.000 kilogramos.
El retraso por las lluvias se ha dado en el “trasplante en el campo de los plantones de tabaco que han crecido en viveros”. Así lo explica el vocal de la Federación Nacional de Cultivadores de Tabaco y gerente de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Asociación Agrupación TAB, Dionisio Sánchez. El productor señala que lo común es que el trasplante comience en a finales de abril, pero no ocurrió así.
“Es incompatible la siembra con el suelo mojado, porque impide entrar a los tractores, pese a que la planta ya estaba pidiendo que la trasplantáramos”, informó Sánchez. El retardo ocasionará que también el inicio de la cosecha comience después de la primera semana de agosto, que es cuando normalmente ocurre. Otros inconvenientes del sector han sido las limitaciones en el uso de fitosanitarios y la falta de mano de obra. Sin embargo, las expectativas son positivas.






