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La chía (salvia hispánica) no solo es un alimento de moda, sino un cultivo en crecimiento en España. Esta planta pasó de ser un tesoro olvidado de las civilizaciones azteca y maya a convertirse en un componente esencial de la alimentación saludable contemporánea. De allí su gran potencial en la agricultura del país.

Pero, ¿qué es exactamente la chía? Botánicamente, no es un cereal, sino una planta herbácea de la familia de las lamiáceas (pariente de la menta y la albahaca). Sus semillas, diminutas y de tonos marmoleados (negros, grises y blancos), son auténticas “cápsulas” de nutrientes.

Entre los componentes nutritivos que posee la chía destaca el Omega-3 vegetal.  Sus semillas poseen una de las mayores concentraciones de ácido alfa-linolénico. También, es rica en fibra soluble. Al entrar en contacto con líquidos, genera un mucílago (gel) que favorece la saciedad y la salud digestiva.

Igualmente, la chía tiene una alta concentración de minerales y antioxidantes. Destacan su rico contenido de calcio, fósforo y compuestos que combaten el estrés oxidativo.

Foto: Pexels.com

El desafío de su cultivo

Aunque es una planta rústica y resistente a la sequía, tiene exigencias muy específicas para prosperar. Por ejemplo, respecto al clima le favorecen los ambientes cálidos y es extremadamente sensible a las heladas. También, la chía necesita terrenos ligeros, bien drenados y no excesivamente húmedos; el encharcamiento es su principal enemigo.

En relación al ciclo de luz, se trata de una planta de fotoperiodo corto. Es decir, la chía florece cuando los días se acortan. En cuanto al manejo, los agricultores recomiendan que se siembre con apenas 2-4 kg de semilla por hectárea, y su cosecha que se realice a los 120-130 días, cuando la planta se seca y oscurece.

Producción en España: un horizonte en expansión

España comienza a posicionarse como un productor estratégico de chía dentro de Europa.  El país busca reducir la dependencia de las importaciones de América Latina (principalmente de Paraguay, el mayor exportador mundial). En este sentido, las zonas claves del cultivo se concentra en regiones con inviernos suaves y veranos prolongados, principalmente en Andalucía (valles del Guadalquivir) y zonas del Levante.

En la península, la siembra suele realizarse hacia julio para aprovechar el calor estival. Luego, se procede a cosechar antes de que lleguen las primeras heladas intensas del invierno. Para el agricultor español, representa una alternativa rentable a cultivos tradicionales como el cereal de secano o el girasol, debido a su bajo requerimiento hídrico y su creciente valor de mercado.

Foto: Pexels.com

Mercado en expansión

El mercado de la chía está en plena ebullición. Según una publicación de Spherical Insights existe una previsión de crecimiento global que apunta a duplicar su valor para el año 2033. Actualmente, la Unión Europea es uno de los principales focos de consumo (representa cerca del 30% de las exportaciones globales).

Cada vez más, los consumidores buscan la chía no solo como semilla entera, sino procesada en harinas, aceites y como ingrediente en panadería industrial. También, hay una tendencia al consumo de la chía orgánica y con certificaciones de sostenibilidad. En este renglón los productores españoles tienen una ventaja competitiva por la cercanía logística al mercado europeo.