Cuidar el suelo donde se cultiva es un reto mundial y España está enfocada en ello. Es por eso, que la agricultura regenerativa ha tomado un mayor interés en los últimos años. Este enfoque agrícola busca restaurar la salud del suelo, potenciar la biodiversidad y optimizar los ciclos del agua.

A diferencia de los métodos tradicionales e intensivos que desgastan la tierra, este modelo trata el terreno como un ecosistema vivo que necesita cuidado constante. Para lograrlo, implementa prácticas como la eliminación del laboreo profundo (no labranza). Igualmente, el mantenimiento de cubiertas vegetales permanentes y la integración de la ganadería rotacional.

En el país, la agricultura regenerativa experimenta un notable interés. La causa, es la necesidad urgente de frenar la desertificación y la degradación del suelo. Estos problemas afectan gravemente al sur y al arco mediterráneo de la península.

Las mencionadas técnicas se han implementado principalmente en sectores estratégicos. Estos son los olivares andaluces, los viñedos catalanes y en la producción de frutos secos. Además, la ganadería regenerativa se consolida mediante el manejo holístico de pastos en comunidades con fuerte tradición extensiva. Por ejemplo, en Extremadura, Castilla-La Mancha y el País Vasco.

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El impulso actual también proviene del sector privado y de la investigación. Grandes corporaciones agroalimentarias financian planes de transición y colaborando con centros de investigación españoles (como el CREAF). El objetivo es medir de manera científica indicadores de biodiversidad y retención de carbono mediante proyectos piloto.

Cifras y datos relevantes

Existe una falta de censo oficial específico para la vertiente regenerativa pura. Sin embargo, diversas iniciativas, alianzas de escalado y proyectos público-privados reflejan su dimensión en el territorio español:

  • Capacidad de mitigación. Se estima que la aplicación generalizada de prácticas regenerativas en el suelo agrícola español podría capturar hasta 34 millones de toneladas de CO2 al año.
  • Eficiencia hídrica. Las fincas gestionadas bajo este modelo pueden llegar a emplear hasta seis veces menos agua en comparación con las explotaciones agrícolas de régimen convencional.
  • Casos de éxito cooperativo. Existen agrupaciones en el campo español que ya gestionan de manera conjunta alrededor de 16.500 hectáreas bajo estrictas directrices regenerativas.
  • Alianzas de escalado. Proyectos de reciente lanzamiento como Agrigen Carbon buscan de forma directa la transformación inicial de 3.000 hectáreas. Estas se encuentran en las regiones de Aragón y Andalucía. El objetivo es utilizarlas como modelo demostrativo estandarizado.
  • Inversión privada. Multinacionales del sector alimentario han destinado más de 12 millones de euros en España para apoyar el cambio de modelo. Se habla de casi 500 agricultores locales involucrados.

Márgenes financieros

Estudios preliminares locales dan indicaciones positivas sobre la rentabilidad de la agricultura regenerativa. Estos indican que la reducción de costes operativos y la mejora de precios por certificaciones sostenibles permiten alcanzar un beneficio neto por hectárea que duplica o triplica al del sistema tradicional. Se estima una tasa de retorno de inversión en el lapso de unos 3,6 años.