El mercado agrícola español recibe una innovadora variedad de kiwi con pulpa amarilla y corazón rojo. Esta fruta premium destaca visualmente por el llamativo contraste de sus tonos internos. Además, posee una piel lisa sin vellosidades y un sabor exótico muy dulce que reduce la acidez característica de las opciones tradicionales.

La llegada del kiwi amarillo a España busca dinamizar el sector hortofrutícola. Igualmente, captar el interés de los consumidores que demandan alimentos selectos y novedosos. Recientemente, la variedad atrajo a los asistentes de la 18ª edición de la feria Fruit Attraction, en Madrid.

El origen del cultivo se localiza en la provincia de Sichuán, en China, país donde fue mejorado genéticamente tras años de cuidadosa selección. Actualmente, la producción global se ha expandido gracias a alianzas estratégicas internacionales. El consorcio europeo Kiwi Passion lidera la gestión y distribución en el continente.

Presencia en España

Importantes firmas agrícolas como Cofrulleida, Del Monte y Grupo Català distribuyen el kiwi amarillo. Otra entidad relevante en el mercado de estas variedades es la firma italiana Jingold. Por su parte, la presencia de esta fruta en el territorio español ya es una realidad consolidada.

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En este país el Grupo Català introdujo las primeras plantaciones locales bajo la enseña comercial Brunilda. Esta recolección nacional permite abastecer de manera directa las principales cadenas de supermercados del país durante la temporada invernal. Por su parte, empresas como FruitGrowing Quality impulsan licencias similares en la península para ampliar la disponibilidad del producto.

Cultivo especial

El desarrollo agronómico de esta variedad requiere condiciones climáticas muy específicas. Las plantas de kiwi exigen suelos profundos y con excelente drenaje. También, es necesario que la tierra sea rica en materia orgánica y con un pH ligeramente ácido.

Otras características del cultivo de kiwi amarillo son que al carecer de pelo en su piel, el fruto se vuelve vulnerable a los golpes y a las inclemencias meteorológicas. Por este motivo, los agricultores recurren al uso obligatorio de mallas protectoras contra el viento y el granizo en sus plantaciones.

Las zonas de cultivo en España se están diversificando debido a los menores requerimientos de horas de frío de estas plantas en comparación con el kiwi verde tradicional. Galicia y la cornisa cantábrica mantienen su peso histórico en el sector. Sin embargo, la producción se extiende con éxito hacia la Comunidad Valenciana, Cataluña y diversas zonas de Andalucía. Esta adaptabilidad geográfica asegura un futuro prometedor para la expansión comercial de la fruta en los próximos años.