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El mercado de la alimentación en España ha experimentado un cambio de tendencia relevante durante el último ejercicio. Así lo indican datos oficiales presentados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). El volumen global de adquisición de alimentos y bebidas alcanzó los 30.798 millones de kilos y litros.

La cantidad antes mencionadas representa un leve incremento del 0,4 %. Este repunte es especialmente significativo para el sector. El incremento actual consigue revertir una racha consecutiva de cinco años de caídas en la demanda interna.

Vale resaltar, que el factor económico ha condicionado de manera notable el comportamiento de los ciudadanos a la hora de pasar por caja. Mientras que la cantidad de productos adquiridos apenas varió, el desembolso total de los ciudadanos se elevó un 3,4 %, situándose en 123.694 millones de euros.

Los analistas del MAPA asocian la brecha entre el volumen y el valor directamente al impacto de la inflación sectorial. Ésta promedió una subida de precios cercana al 3 % durante el periodo analizado.

Foto: Pexels.com

Mayor consumo en los hogares

La radiografía del estudio confirma la consolidación de hábitos de consumo mucho más enfocados en el entorno doméstico. Los ciudadanos españoles han optado por trasladar sus consumiciones al hogar. En esta área el volumen de compra creció un 0,8 %. Por el contrario, la actividad en el sector de la hostelería sufrió un retroceso, registrando una bajada del 2,5 % en la cantidad de alimentos y bebidas consumidos en establecimientos como bares o restaurantes.

La planificación de las compras familiares también muestra transformaciones estructurales. Las mismas son motivadas por la reducción del tamaño medio de los hogares. Actualmente, se acude al punto de venta con mayor frecuencia, registrando una media de 233 visitas anuales por comprador, pero se adquieren cestas más reducidas y ajustadas en volumen. En este escenario, el supermercado se mantiene como el canal de distribución favorito al concentrar más del 68 % de las operaciones comerciales del país.

En lo que respecta a las preferencias nutricionales, los consumidores españoles mantienen una fuerte vinculación con la dieta mediterránea y los productos frescos. Se observa un notable incremento en el consumo de alimentos básicos de alta calidad proteica. En ella destacan los huevos y una recuperación en el volumen de aceite de oliva. Asimismo, las elaboraciones tradicionales y las técnicas de cocina orientadas a la salud ganan terreno en los menús diarios de las familias.