En España, para que un cultivo sea considerado ecológico (o biológico/orgánico), debe cumplir estrictamente con el Reglamento (UE) 2018/848 del Parlamento Europeo. No es una decisión del agricultor, sino una certificación oficial.
El país ibérico se ha consolidado como el líder europeo en superficie de agricultura ecológica. En 2025, superaron los 3 millones de hectáreas. Los cultivos ecológicos más cosechados se dividen principalmente en dos grandes grupos según su extensión y volumen. El grupo de cultivos permanentes (leñosos) y el grupo de cultivos arables (herbáceos).
Los leñosos son los que ocupan la mayor parte del paisaje «bio» español debido a su adaptación al clima mediterráneo. El olivar es el cultivo estrella. España es el principal productor mundial de aceite de oliva virgen extra ecológico. Luego se encuentran los frutos secos y los viñedos.
Los arables ocupan una gran superficie, aunque su valor de mercado varía según la temporada. Destacan los cereales para grano como el trigo, la cebada y la avena, fundamentales para el consumo humano y la elaboración de piensos ecológicos. También están las leguminosas y las hortalizas frescas.}

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Las reglas principales para que un cultivo sea ecológico son:
- Prohibición de químicos sintéticos. No se pueden utilizar pesticidas, herbicidas ni fertilizantes químicos de síntesis. Solo se permiten productos de origen natural o sustancias específicas autorizadas por la normativa de la Unión Europea.
- Rotación de cultivos. Es obligatorio alternar las especies sembradas para mantener la fertilidad del suelo y romper los ciclos de plagas de forma natural.
- No a los transgénicos (OGM). Está estrictamente prohibido el uso de organismos modificados genéticamente en cualquier etapa de la producción.
- Fertilidad natural. Se debe priorizar el uso de abonos orgánicos (como estiércol o compost) y leguminosas para fijar nitrógeno en la tierra.
- Control y certificación. En España, la competencia está delegada a las Comunidades Autónomas. Los productores deben someterse a inspecciones anuales de organismos como el Comité de Agricultura Ecológica (en el caso de Madrid) o similares para obtener el sello de la «eurohoja» verde.
- Biodiversidad. Se exige el mantenimiento de setos o zonas que fomenten la fauna útil (insectos polinizadores y depredadores de plagas).
Para identificar los productos ecológicos, hay que buscar en las etiquetas el logotipo europeo (la hoja formada por estrellas blancas sobre fondo verde). Esta imagen garantiza que el producto ha pasado todos los controles. Según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), los sectores que más están despuntando ahora mismo son los cítricos, los frutos tropicales (como el aguacate en el sur) y las plantas industriales (girasol o algodón ecológico).






