Durante esta temporada los incendios son un grave riesgo que se corre en el campo español. Incluso, recientemente se produjo el primer fuego de gran intensidad. Ocurrió en la comarca leridana de La Segarra, donde se quemaron 6.500 hectáreas y dejó el saldo fatal de dos fallecidos, un trabajador y el dueño de una granja.
Las organizaciones agrarias han hecho una llamada de alerta a los agricultores. Les piden reforzar las medidas preventivas para evitar grandes incendios. Contar con dispositivos de extinción amplios, ser más cautos y eliminar los trabajos de cosecha en las horas de mayor calor son las sugerencias básicas al respecto.
El llamado a la precaución cobra mayor fuerza con los cerealistas. El sector es uno de los más susceptibles a sufrir incendios. Entre las causas más comunes de los fuegos está el contacto entre los cultivos y la maquinaria agrícola, señala la nota publicada en el portal web de la agencia de noticias Efeagro.

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Productores de cereales han informado que están siguiendo las recomendaciones. “Lo que estamos haciendo los agricultores en esta época de cosecha de cereal para prevenir los incendios es tener precaución (…) seguir las horas recomendadas para empezar a cosechar”, dijo a Efeagro Juame Bernis, responsable de la Ejecutiva de COAG. Explicó que cuando hace más calor pueden ocasionarse chispas cuando hay contacto entre el cultivo y la máquina.
Bernis insistió en que lo primordial es no cosechar cuando el calor es más fuerte. Indicó que aunque la temperatura es más alta el grano “está mejor”, lo ideal es evitar esas horas de cosecha. “Hay que reforzar también la maquinaria con la presencia que más extintores en los tractores y cosechadoras que se utilizan en el campo para, en caso de urgencia, poder atajar una chispa o el inicio del fuego”, señala la publicación de la agencia.
En cuanto a los fuegos violetos e intensos, como el ocurrido en Florejacs y Torrefeta, es poco lo que se puede hacer. Aunque los agricultores sean precavidos atacar un incendio de nivel seis puede escaparse de las manos. En estos casos, “la labor que pueden hacer los agricultores pasa por ayudar en tareas como proporcionar agua y de pasar el rotovator en las puntas de las fincas donde puede llegar el fuego (…) para prevenir que no salte a otro campo”, detalló Bernis.






