España se ha consolidado como una potencia global en el sector del forraje. El país transformó un cultivo tradicional en un producto de exportación de alto valor técnico. Especialmente, se comercializa bajo el formato deshidratado.
Sin embargo, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha afectado la exportación española. En particular, el mercadeo de alfalfa destinada a camellos y caballos en Emiratos Árabes y Arabia Saudí. Así lo informó a la agencia de noticias Efeagro la organización agraria COAG.
El transporte del forraje se ha perjudicado. Por el conflicto en Medio Oriente se paralizó “el tránsito marítimo en los puertos del golfo Pérsico, lo que impacta directamente en el sector productor de la alfalfa, ya que se han parado y desviado pedidos”, explica la nota publicada en Efeagro.
Mercado y dinámica de producción
El sector del forraje español vive una fase de expansión notable. Las proyecciones de crecimiento sitúan el valor del mercado español cerca de los 586 millones de dólares para 2031. El Valle del Ebro (Aragón y Cataluña) es el epicentro productivo. En estas regiones se concentra más del 60% de la superficie y producción nacional gracias a sus sistemas de riego y clima idóneo.
Datos gubernamentales indicaron que la campaña 2024-2025 cerró con un incremento del 16% en la producción. En este sentido, se contabilizaron 1,13 millones de toneladas de forraje. Del monto totalizado el 52% de la producción se comercializó como balas de alfalfa deshidratada. Mientras, los pellets representaron aproximadamente el 23%.
Rentabilidad para el agricultor

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La alfalfa se percibe como una alternativa más estable que el maíz o la soja. Esto permite hasta siete cortes anuales que mitigan riesgos climáticos puntuales. En cuanto sus costes, en zonas como Aragón, los importes totales rondan los 1.975 €/ha. Las tarifas son competitivas gracias a las economías de escala.
En contraste a los montos manejados en Aragón, en regiones como Castilla-La Mancha, los costes pueden elevarse hasta los 3.400 €/ha. Esto ocurre porque se generan mayores gastos operacionales.
En España, tras un periodo de encarecimiento por sequías, los precios de la alfalfa se han estabilizado en torno a los 150-191 €/t según la lonja (León, Valladolid) y la calidad del producto. De esta manera, la viabilidad del forraje es positiva. Incluso, durante 2024, la mayoría de las explotaciones típicas lograron cubrir sus costes efectivos y obtener beneficios netos a corto y medio plazo.
El motor de la exportación
España exporta aproximadamente el 80% de su alfalfa deshidratada. Este porcentaje posiciona al país como un proveedor de calidad “delicatessen” para el ganado internacional.
- Destinos principales: Los países árabes (como Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Qatar) y China son los compradores clave.
- Oportunidades geopolíticas: Las tensiones comerciales entre EE. UU. y China suelen beneficiar a España. A menudo, el gigante asiático recurre al forraje español cuando los aranceles americanos suben.
- Desafíos logísticos: El sector enfrenta retos por la inestabilidad en rutas marítimas (como el Estrecho de Ormuz). Igualmente, es un desafío la disponibilidad de contenedores, lo que puede bloquear temporalmente las salidas hacia Asia.






