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La agricultura en la Comunitat Valenciana atraviesa una metamorfosis. Mientras los cítricos luchan por mantener su rentabilidad frente a la competencia global, otros cultivos emergen con fuerza. Estos alimentos son impulsados por la demanda europea y la adaptación al cambio climático.

Actualmente, el mapa agrícola valenciano es redibujado por productos que ofrecen mayores márgenes de beneficio neto por hectárea. Uno de esos alimentos es el aguacate. La fruta se ha consolidado como la joya de la corona. Se trata del único cultivo tradicional que creció significativamente en 2025. Su rentabilidad se debe a la alta demanda en el mercado europeo y a que la región ofrece condiciones climáticas idóneas para variedades como el Hass.

Entre los productos destacados también figuran los frutos secos (pistacho y almendro). El pistacho lidera los beneficios netos nacionales, pudiendo alcanzar hasta 9.000 €/ha en condiciones óptimas. Por su parte, el almendro, especialmente en variedades de floración tardía, representa una apuesta sólida por su creciente demanda industrial.

Una tendencia en crecimiento en la comunidad son los cítricos de especialidad. Aunque las naranjas y mandarinas comunes sufren, los limones (con un aumento de producción del 42% recientemente) y variedades protegidas o de nicho mantienen mejores cotizaciones.

También, existen cultivos emergentes muy rentables. Por ejemplo, la papaya ha ganado terreno en el sureste valenciano. Esta fruta posee una alta rentabilidad y facilidad de exportación a Europa.

Foto: Pexels.com

Tendencias y productividad

La clave de la supervivencia agrícola en la región se basa en dos pilares:

  1. Tecnificación y Precisión. El uso de sensores digitales, drones y sistemas GPS permite optimizar el uso de agua y fertilizantes, algo vital ante el aumento de los costes de producción.
  2. Diversificación y sostenibilidad. Existe una tendencia creciente hacia la agricultura ecológica y regenerativa. La misma, permite acceder a precios premium en mercados internacionales concienciados con el medio ambiente.

Retos críticos del sector

El campo valenciano enfrenta obstáculos estructurales que amenazan su viabilidad. Uno de ellos es el estrés hídrico y el cambio climático. La sequía persistente y los fenómenos extremos obligan a una gestión del agua extremadamente eficiente.

Otra realidad que sufren los agricultores es el abandono de tierras. En este sentido, la Comunitat Valenciana alcanzó hace poco un récord histórico de 180.000 hectáreas abandonadas. Esto, se une a la falta de relevo generacional. Solo una pequeña fracción de las empresas agrarias está liderada por jóvenes, lo que dificulta la modernización del sector.