Un árbol frutal sano, productivo y que brinde una cosecha abundante depende mucho del abono que reciba. Estas plantas requieren nutrientes equilibrados para que crezcan, florezcan y den frutos de calidad. Dotarlas con la fertilización adecuada hará que se maximice su rendimiento.
El abono de los frutales debe contener tres sustancias principales. Éstas son potasio, fósforo y nitrógeno. El potasio influye en la maduración y en la calidad de la fruta, señala una nota del portal web especializado Agrotenda.com. El fósforo mejora el crecimiento de las raíces y de la floración. Por su parte, el nitrógeno estimula el desarrollo de las hojas y de los brotes.
Otros micronutrientes que deben estar presente en el abono son el calcio, el magnesio, el hierro, el zinc y/o el boro. La cantidad que se necesita de ellos es menor, pero también resulta fundamental para que los árboles se desarrollen de manera equilibrada. Además, contribuyen a que resistan mejor enfermedades o plagas.
Los tipos de abono que se suelen emplear son:
Los abonos orgánicos. Son de origen natural y mejoran la estructura del suelo a largo plazo.
El estiércol y el humus de lombriz. Éstos son considerados los más completos por aportar materia orgánica y nitrógeno natural.
El compost y el guano. Ambos favorecen la microbiota del suelo y proporcionan una liberación gradual de nutrientes.
Abonos caseros. En esta categoría se encuentran, por ejemplo, el “té de frutas” (fermentado) que aporta vitaminas y aminoácidos. También, son populares las cáscaras de plátano que son una fuente rápida de potasio.

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Fertilizantes químicos (minerales). Éstos están diseñados para una absorción inmediata y corrección rápida de deficiencias.
Fertilizantes equilibrados (NPK 15-15-15). Son ideales para el crecimiento general y vigor de la planta.
Nitrato de potasio. Es altamente efectivo y soluble, optimiza el tamaño y la calidad del fruto.
Superfosfato triple. Está recomendado específicamente para fortalecer raíces y estimular la floración.
Beneficios del abonado
Abonar correctamente los frutales no solo garantiza la producción, sino que fortalece la salud integral del ejemplar. Hacerlo, aumenta la producción. Esto ocurre porque estimula una mayor cantidad de flores y mejora el cuajado de los frutos.
La calidad del fruto también es mejor. Pues, al obtener nutrientes como el hierro y el potasio maximizan el tamaño, peso, firmeza y conservación de la fruta. Además, ofrece una protección natural, ya que una planta bien nutrida es más resistente ante el ataque de plagas y hongos. Por otra parte, la salud del suelo mejora. El uso de abonos orgánicos aumenta los microorganismos beneficiosos y mejora la retención de agua.






