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El incremento de las temperaturas durante la época estival en España eleva de forma considerable el riesgo de proliferación de bacterias en los alimentos. Esta situación multiplica las posibilidades de sufrir toxiinfecciones alimentarias como la salmonelosis. Por ello, durante los meses de verano, resulta imprescindible extremar las precauciones en el ámbito doméstico.

Expertos señalan que el calor ambiental acelera la degradación de los productos frescos. Por ello, favorece que los microorganismos alcancen niveles peligrosos en pocas horas. Pero, para evitarlo hay que aplicar pautas estrictas de conservación e higiene.

Para garantizar la seguridad alimentaria en el hogar durante esta temporada, se deben adoptar las siguientes medidas fundamentales:

Control térmico

Hay que mantener el frigorífico a una temperatura igual o inferior a 4 °C. Mientras, que el congelador debe estar por debajo de los -18 °C. Estas temperaturas frenan el desarrollo bacteriano.

Separación de alimentos

Resulta imprescindible durante el verano evitar la contaminación cruzada. Es decir, almacenar de forma estanca los productos crudos (carnes, aves y pescados) y alejarlos de los alimentos ya cocinados o listos para el consumo.

Para la seguridad alimentaria también es importante la higiene de superficies. Se aconseja lavar con agua caliente y jabón las tablas de cortar, cuchillos y encimeras después de manipular alimentos crudos. Igualmente, antes de utilizarlos con otros ingredientes.

Foto: Pexels.com

Cocción completa

Es fundamental asegurar que los alimentos de origen animal superen los 70 °C en su centro térmico durante el cocinado. Esto destruye los patógenos de manera efectiva. Además, conviene refrigerar las sobras antes de que transcurran dos horas desde su preparación. Incluso, una hora después si la temperatura ambiental supera los 30 °C.

Descongelación segura

Normas de manipulación de alimentos indican realizar la descongelación siempre dentro del frigorífico o en el horno microondas. Se tiene que descartar por completo dejar los alimentos a temperatura ambiente en la cocina. Mucho menos bajo el chorro del fregadero.

Lavado de vegetales

Se tienen que sumergir las frutas y verduras que se vayan a consumir crudas y con piel en agua con unas gotas de lejía apta para la desinfección de agua de bebida. Luego, hay que aclararlas con agua. También, el vinagre puede usarse para desinfectar.

Igualmente, la seguridad alimentaria hace necesario tener extrema precaución con el huevo. Por ejemplo, al elaborar las salsas y mayonesas caseras justo antes de su consumo, mantenerlas siempre refrigeradas. Además, se tiene que descartar el uso de huevos con la cáscara sucia o fisurada.