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La gestión hídrica en la agricultura española enfrenta un escenario de contrastes extremos en 2026. Tras años de sequía severa, el inicio del año ha estado marcado por una recuperación histórica de las reservas. Sin embargo, en el país persisten desafíos estructurales de sostenibilidad.

A principios de febrero de 2026, la reserva hídrica nacional se encuentra al 67,3% de su capacidad total. Los embalses acumulan unos 37.706 hm³ de agua. Este repunte, se impulsó por borrascas invernales como Francis y representa el mayor nivel de llenado desde 2015.

Se reportan zonas con superávit hídrico. Las cuencas del Tajo, Guadiana, Guadalquivir y las internas de Cataluña (84,9%) están significativamente por encima de su media decenal. Por otro lado, en las zonas críticas destaca El Segura como la cuenca más afectada. Allí se reportó apenas un 26,1% de su capacidad.

Retos críticos para 2026

A pesar de la abundancia temporal, el sector agrario (que consume el 80% del agua en España) se enfoca en cuatro frentes de acción con referencia a la gestión hídrica. Estos son:

Foto: Pexels.com

  1. Digitalización y gemelos digitales. El Gobierno apuesta por su III Plan de Acción 2024-2026 de digitalización del sector agroalimentario. El mismo implementa tecnología de “gemelos digitales”. La idea es optimizar el riego mediante datos en tiempo real del suelo y el clima.
  2. Modernización de los regadíos agrícolas. España busca transformar 750.000 hectáreas hacia sistemas de riego a presión y localizado. Mediante una inversión constante el país ya se ha consolidado como líder mundial en esta tecnología.
  3. Fuentes alternativas para el riego. En los últimos años se intensificó el uso de aguas regeneradas (depuradas) y desaladas. Un ejemplo de ello se vive en Murcia, donde algunas explotaciones ya reutilizan el 100% de su agua.
  4. Adaptar los cultivos a la situación hídrica española es otro gran reto. La Estrategia de Seguridad Hídrica 2023-2026 promueve la agricultura de conservación. Igualmente, la selección de cultivos menos demandantes en zonas de estrés hídrico recurrente.

Impacto en cultivos específicos

El aguacate sigue bajo lupa. Aunque las lluvias alivian la presión, su alta demanda hídrica (hasta 5 veces más que un bosque nativo) sigue generando tensiones sociales y ambientales en el sur de la península.  Se trata de la fruta tropical con mayor superficie cultivada en España. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) el país posee unas 24.221 hectáreas dedicadas al fruto.