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Las trituradoras agrícolas son máquinas versátiles que ofrecen beneficios ecológicos y económicos. Su empleo en el campo es de gran ayuda. Uno de sus principales usos es en la gestión de restos de poda. Estas máquinas sustituyen la quema de madera, reteniendo nitrógeno, carbono y azufre en el suelo.

Con la trituradoras se crea el acolchado (mulching). Es decir, cuando las astillas se aplican directamente al suelo. Esta práctica reduce la evaporación, aísla de temperaturas extremas el suelo y previene el crecimiento de malas hierbas.

Otro uso de la maquinaria es la producción de forraje. Con el equipo se trituran pastos y cañas para preparar alimento para animales de granja. Además, sirven para elaborar abonos orgánicos. Las trituradoras facilitan la descomposición por microorganismos, acelerando la creación de compost o abonos tipo boccazzi.

Empleo eficiente de las trituradoras

Optimizar el uso de las trituradoras agrícolas alarga su vida útil. Es por ello que para sacar el máximo provecho a la maquinaria, es fundamental atender tanto al mantenimiento como a las condiciones de operación.

Foto: Enguix

Mantenimiento preventivo de las trituradoras tiene que ser riguroso. En este sentido, las cuchillas y martillos son el corazón del equipo. Éstos deben revisarse semanalmente. Si pierden filo, el motor se esfuerza más y el corte es deficiente. Al afilar, es prioritario mantener el ángulo de ataque original para evitar desbalances.

Estar atentos a la lubricación de la máquina es otro paso fundamental. Para ello, se debe engrasar el cabezal o par cónico aproximadamente cada 8 horas de uso. De esta manera se evitan averías críticas.

Otro paso, es chequear la transmisión. Se tiene que verificar la tensión de las bandas. Las mismas no deben ceder más de 2 cm hacia el centro; si lo hacen, requieren ajuste o cambio por desgaste.

Igualmente, se requiere vigilar los niveles de aceite de la trituradora. Lo ideal, es cambiar el aceite de la caja reductora cada 300 horas. En cuanto al aceite del motor, el cambio se recomienda cada 50 horas luego de haberlo hecho la primera vez.

Ajuste según el terreno y el cultivo

  • Humedad ideal. Una trituradora trabaja el terreno con el punto justo de humedad. Por ejemplo, los suelos arenosos son más fáciles de procesar si están ligeramente húmedos. Por su parte, los suelos arcillosos muy húmedos pueden sobrecargar la máquina.
  • Sincronización con el tractor. Hay que asegurarse de que el implemento sea compatible con la potencia del tractor. También, hay que chequear que la toma de fuerza esté bien protegida y nivelada.
  • Alimentación constante. Se debe evitar sobrecargar la tolva con ramas demasiado gruesas. También con material seco excesivamente duro que pueda bloquear el motor.
  • Limpieza post-uso. Se aconseja eliminar restos de madera y polvo después de cada jornada. La idea, es prevenir la corrosión y acumulaciones que afecten el arranque.