Máquinas agrícolas que complementan el trabajo de preparar el suelo

Máquinas agrícolas. Los suelos para el cultivo deben poseer condiciones especiales para que se desarrollen correctamente las plantas. Desde la implementación de las máquinas agrícolas, estas han servido (entre otras cosas) para adecuar la superficie antes de iniciar la siembra.

La labranza en grandes extensiones de terreno es mucho más eficaz si se emplean los equipos correctos. El trabajo manual ha quedado para los pequeños cultivos o huertos comunitarios. Existen algunos factores que determinarán qué maquinaría se empleará. Estos son.

  • Materia orgánica
  • Estructura del suelo
  • Compactación de la superficie
  • Aireación
  • Humedad

La preparación de las parcelas de siembra pasará por realizar movimientos que destruyan la compactación de la tierra. De esta manera, se optimizan los niveles de aire y agua que se requieren. Con un suelo aireado y húmedo las raíces se desarrollarán de manera eficaz y por ende la planta cultivada.

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“Cultivando el suelo”, un proyecto que busca reducir el carbono

Cultivos más rentables y que a la vez cuiden los recursos naturales. Esa es la base de un proyecto internacional que promueve Syngenta Europa y que se llama “Cultivando el suelo” (Soil Farming Project). El programa se desarrolla en Reino Unido, Francia y España. El secuestro del carbono y un alza en la biodiversidad en las zonas cultivadas son parte de los beneficios.

La actividad se encuentra en una segunda fase. Esta busca establecer “parcelas piloto” en todas las regiones en las que se efectúan cultivos extensivos importantes. En España se están realizando pruebas en dos fincas de la comunidad de Toledo. Para el 2022  se estima ampliar el programa a sembradíos de Navarra, Castilla y León, La Rioja, Cataluña, Extremadura y Aragón.

Durante la primera fase, que ya se completó, se investigaron parcelas en Lebrija y Osasuna. Se efectuaron comparaciones en rotaciones de tres tipos de cultivo: girasol, trigo duro y garbanzo. Para ello se efectuaron labores normales de los agricultores y las propuestas por Syngenta. Estas se basan en un protocolo que contiene no efectuar labores culturales, siembra directa, empleo de abonos y fitosanitarios indicados por técnicos de casa, así como variedades de semillas.

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Empresa Bayer lanza un plan para descarbonizar la agricultura europea

Con la participación de  27 agricultores pertenecientes a siete naciones de Europa, la empresa Bayer lanzó un proyecto que busca disminuir la emisión de carbono. La iniciativa busca contribuir a la meta regional de disminuir las gases de efecto invernadero un 30% antes del año 2030.  Los países que se incluyeron son España, Francia, Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Ucrania y Bélgica.

“La idea principal es recompensar a los productores por adoptar prácticas agrícolas climáticamente inteligentes como el uso de cultivos de cobertura, la reducción de la labranza, la rotación de cultivos y la aplicación precisa de nitrógeno”, explicó el titular de Carbon Business Venture para Europa, Oriente Medio y África en Bayer Crop Science, Lionnel Alexandre.

El directivo de Bayer señaló que el Programa de Carbono involucra directamente a los productores del agro y a empresas que intervienen en todos los eslabones del sector alimentario. Asegura que el incentivar  prácticas más ecológicas beneficia al agricultor, al consumidor y al medio ambiente. Para ello trabajarán con 500 hectáreas de superficies de cultivo en los países señalados.

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Los sembradíos españoles necesitan mucha más agua que hace un siglo

La agricultura española está más sedienta que hace un siglo. Al menos, así lo señala un estudio publicado en la revista “Science of the Total Environment”. El trabajo indicó que de 1922 a 2016 la necesidad hídrica de la actividad agraria en el país ibérico se elevó un 21%. Las razones del incremento serían la industrialización y el cambio climático.

La investigación fue realizada por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Específicamente, científicos de la Escuela Técnica superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (Etsiaab) estuvieron a cargo de las mediciones. Para ello emplearon un indicativo llamado “agua violeta”, que cuantifica el estrés hídrico.

Eduardo Aguilera, uno de los investigadores de Etsiaab, señaló que en los últimos años aumentó la preocupación por el impacto que causa y causará a futuro los cambios del clima al campo. “Uno de los principales puntos calientes el consumo de agua y su creciente escasez, que, según las previsiones, afectará especialmente a la cuenca del Mediterráneo. Consecuentemente, está creciendo el interés científico tanto a nivel nacional como internacional sobre la huella hídrica del sector agrario”, dijo Aguilera.

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