agricultura ecológica

Cuándo se considera que la agricultura es ecológica

Agricultura ecológica o verde. Muchas prácticas o técnicas que se emplean en la agricultura industrial dañan los suelos y el ecosistema en general. Esto repercute en el ambiente y contribuyen al calentamiento global que perjudica al planeta y sus habitantes. Es por ello que nace la llamada agricultura ecológica o verde. Con ella se pretende revertir los efectos negativos, cuidar los recursos naturales, además de brindar alimentos más nutritivos y saludables.

Entre las bases de la agricultura ecológica está la biodiversidad. Esto se traduce en asociar cultivos, combinar variedades de plantas en un mismo terreno. De esta manera se produce sinergia entre los sembradíos. Lo convencional son los monocultivos industriales, de los que se busca huir en las técnicas verdes.  Esta diversidad biológica hace que una planta resista mejor el cambio climático. Igualmente, se potencia la vegetación silvestre, insectos y/o depredadores naturales que son beneficiosos.

Otra característica base de los cultivos verdes es que no se emplean insumos químicos. Para eliminar plagas se emplean insectos o sus depredadores naturales. Se prohíbe el empleo  de transgénicos o pesticidas peligrosos. Es clave el abono natural, como cultivar leguminosas o incorporar compost y estiércol animal para nutrir los suelos.

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Los sembradíos españoles necesitan mucha más agua que hace un siglo

La agricultura española está más sedienta que hace un siglo. Al menos, así lo señala un estudio publicado en la revista “Science of the Total Environment”. El trabajo indicó que de 1922 a 2016 la necesidad hídrica de la actividad agraria en el país ibérico se elevó un 21%. Las razones del incremento serían la industrialización y el cambio climático.

La investigación fue realizada por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Específicamente, científicos de la Escuela Técnica superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (Etsiaab) estuvieron a cargo de las mediciones. Para ello emplearon un indicativo llamado “agua violeta”, que cuantifica el estrés hídrico.

Eduardo Aguilera, uno de los investigadores de Etsiaab, señaló que en los últimos años aumentó la preocupación por el impacto que causa y causará a futuro los cambios del clima al campo. “Uno de los principales puntos calientes el consumo de agua y su creciente escasez, que, según las previsiones, afectará especialmente a la cuenca del Mediterráneo. Consecuentemente, está creciendo el interés científico tanto a nivel nacional como internacional sobre la huella hídrica del sector agrario”, dijo Aguilera.

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