Desde los cultivos hasta el consumo, los productos aumentan un promedio de cuatro puntos

Desde que salen de los cultivos, hasta llegar al expendio final, los alimentos sufren un aumento en sus costos. Las tarifas varían según el producto, pero según reportes del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD), divulgados el pasado mes de febrero, la media fue de cuatro puntos.

Las cifras presentadas por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), demostraron que el precio real se multiplicó por cuatro. Específicamente en el área agrícola, los comestibles arrojaron un encarecimiento de 4,57, y en el sector ganadero de 3,14.

El artículo más caro fue la lechuga, que impresionantemente subió un 967%. Un kilo del vegetal cuesta en la zona de cultivos 0,09 euros y en los supermercados se cotiza en 0,96 euros. Le sigue el brócoli, que de 0,24 euros el kilogramo, se elevó a 2,27 euros por kilo. Un 846% más.

Brecha importante en los precios de los cultivos

El reporte de la COAG, reseñado en Efeagro, incluye 25 productos. Para elaborar las referencias se consultan las tarifas que los supermercados ibéricos más destacados colocan en sus portales web. Igualmente, se toman en consideración los precios de unos 500 establecimientos de la nación.

En la tabla de valores también destaca el ajo. Esta especie de gran uso en la cocina mediterránea llega al consumidor a un costo de 5,30 euros el kilo. Un 715% más de lo que vale al salir de su lugar de origen (0,65 euros). El rey de la gastronomía española, el aceite de oliva extra virgen, es otro de los que resalta en la lista. El alza es del 51%, pues pasa de 3,40 a 5,15 euros el litro.

La disparidad en los importes se acrecienta además en frutas como la pera, que ve su precio multiplicado por 8,71; la manzana roja por 8,35, y la calabaza por 6,51. El zapallito es otro vegetal que sufre una distorsión, pues vale 6,02 más en su oferta final.

El rubro de la ganadería sale a relucir

En el rubro de la ganadería el producto más elevado fue la carne de cerdo. La proteína se cotiza en 5,38 euros el kilogramo, 372% más con respecto a los 1,14 euros que cuesta al salir de la granja. Una pieza de ternera de un kilo vale originalmente 4,11 euros, pero al final de la cadena se ve en 16,11 euros (292%). El pollo y los huevos no tienen una variación tan dramática. El primero ve su tarifa multiplicada por 2,31 y el segundo por 2,35.

Hay quienes afirman que algunas cadenas de supermercados de renombre especulan con los precios aprovechándose de su estatus. Asimismo, se atribuyen como causantes de la subida de los costes, los cambios de estación, y los gastos de transporte y almacenamiento de los alimentos.