Determinan la existencia de subespecies y grupos genéticos de la Xylella fastidiosa. Baleares lucha por su erradicación

Las Islas Baleares no escapan de la agresividad de la Xylella fastidiosa. En Mallorca, Ibiza y Menorca se registran centenares de cultivos afectados. La bacteria hace de las suyas infectando algarrobos, almendros, olivos y viñedos, entre otras especies de interés económico. Transmitida por injerto o a través de la cigarra espumadora, asecha los campos.

Obliga a aplicar medidas extras para la siembra y el cultivo. Desde hace 20 o 25 años la enfermedad representa un dolor de cabeza para los agricultores isleños. Los síntomas se muestran en tiempos y formas diferentes en cada tipo de árbol. Sin embargo, las investigaciones coinciden en que la plaga ataca severamente a las variedades autóctonas por la humedad y otras condiciones.

Técnicos agrarios continúan haciendo injertos en la zona, exceptuando las plantas más expuestas. Al mismo tiempo experimentan con el insecto para hallar soluciones y métodos fiables de siembra. La vía de entrada de la bacteria es el material vegetal infectado, sea de plantación u ornamental. La Xylella no para de extenderse, se ha convertido en una epidemia.

Baleares intenta poner freno a la Xylella fastidiosa

La Xylella fastidiosa se ha propagado en el territorio de Baleares y es difícil su control, aún no existen tratamientos efectivos contra la bacteria. Los estudios determinan la existencia de subespecies y grupos genéticos de la Xylella, cada uno ataca a plantas diferentes. Y aunque de algunas subespecies se tiene ya información importante, otras son de reciente data. Se desconoce cómo evolucionan en el material infectado.

En las islas se trabaja en la identificación de los vectores de la bacteria, estudiando especímenes como el Phileanus spumarius. Este es uno de los insectos que actúa como transmisor de la enfermedad en Italia y ha sido encontrado en almendros de Alicante. Pero no basta saber los vectores. Debe conocerse en qué zonas están presentes y el momento oportuno para atacarlo.

El uso de insecticidas al azar -aun los permitidos- representa una pérdida económica y la afectación de plantas y frutos. Este año el gobierno aprobó recursos para un nuevo proyecto contra la Xylella fastidiosa. El plan financiado por impuestos del turismo sostenible de Baleares, consiste en replantar miles de árboles. Favorecerá la siembra de algarrobos, almendros y olivos, entre otras especies de interés.

Detección temprana

La comunidad científica trabaja en la identificación del genotipo de las plantas y los niveles de tolerancia. También en encontrar moléculas que puedan erradicar la Xylella. Mientras, sugieren la activación de mecanismos de bioseguridad en el campo que permitan la detección temprana de la enfermedad.

En condiciones controladas es posible observar la presencia de la bacteria incluso antes de que aparezcan los síntomas. Gobierno y sector agrícola invierten en cada proyecto de investigación con la finalidad de rescatar la productividad de la región. En total han sido 740 los casos detectados desde 2016. 427 en Mallorca, 194 en Ibiza, y 119 en Menorca. La construcción de hibernáculos en ciertas plantaciones ha sido una de las medidas adoptadas para intentar frenar los efectos de este mal.