Agricultores españoles aprovechan el potencial de la trufa negra para mantener sus plantaciones

Los cultivos de trufa negra han ganado terreno en varios puntos de España, como una opción rentable para productores agrícolas, que han visto mermar sus plantaciones de cereales o almendrones. Pese a que su comercialización se ha tornado cuesta arriba, la siembra de esta especie de hongo ha resultado beneficiosa para decenas de trabajadores.

Según cifras publicadas en importantes diarios del país, sólo en España se contabilizan unas 10.000 hectáreas dedicadas al cultivo de trufa negra, una variedad apreciada en la gastronomía por su olor y sabor. La de color blanco también tiene presencia, en aproximadamente 7.500 hectáreas, la mayoría de ellas ubicadas en Aragón.

El aprovechamiento de la trufa como cultivo alternativo, se ha extendido específicamente a comunidades como Castilla y León, Cataluña, Navarra y Valencia. Sin embargo, los agricultores acusan de recibir poco apoyo administrativo, en asuntos relacionados con la promoción, venta y concesiones para el regadío. Esto a pesar de que el arraigo de esta actividad, ha favorecido la generación de empleo y el sustento de los habitantes de zonas rurales.

Los cultivos de trufa crecen, pero falta promoción

Aparentemente, en lugares como Aragón, que destaca como el mayor productor de trufas negras, no existe un esquema de comercialización definido. Tal parece que Francia compra el 95% de la producción, que también se lleva a Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Argentina y Portugal.

Esto implica que España no es vista por el consumidor final, como una de las casas exportadoras de este comestible. De allí que los productores sugieren aumentar la promoción y colocar el precio que corresponde a este alimento, pues no se requiere de una gran cantidad de él para condimentar un plato. Con sólo agregar un toque de trufa a las comidas, se potenciará su gusto y esencia.

Otro enemigo al que se enfrenta la trufa negra es a la competencia, la trufa importada de China. A pesar de no poseer buen olor, su precio es reducido, razón por la cual muchos la prefieren. Eso si, al comprobar la diferencia entre ambas, hay quienes no la vuelven a solicitar, lo que significa una ventaja.

¿Y cuánto cuesta entonces la trufa negra?

Equilibrar los precios de la trufa negra ha sido uno de los mayores inconvenientes del sector. Hay quienes pagan hasta 1000 euros por kilo de esta exquisitez, pero no tiene porqué ser de esta manera. A menos que las piezas sean escogidas para establecimientos y restaurantes de lujo, un kilo de trufa negra se puede conseguir entre 400 y 500 euros. Se deben sincerar los costos y en eso trabajarán este 2018.

Aunque el cultivo de trufa negra es exigente en temas de altura, lluvia, condiciones de tierra y temperatura, son muchos los que siguen aportando por él. El futuro puede ser prometedor si se le da a los agricultores el respaldo que necesitan. Veremos qué le espera este año a este producto.